lunes, 7 de diciembre de 2015

José Juan Tablada


Nacido el 3 de abril de 1871 en la Ciudad de México, José Juan Tablada es un escritor mexicano, considerado como uno de los mayores exponentes del Modernismo. 

Tablada comenzó su carrera desde joven en periódicos como El Universal y Excelsior, su producción fue tan grande que se estima en más de diez mil artículos bajo diversos seudónimos. Ayudó en la fundación de la Revista Moderna, medio donde encontró sustento el movimiento del Modernismo.

José Juan fue todo un cosmopolita: entre sus principales influencias están los franceses y su trabajo diplomático le permitió viajar por diversas ciudades del mundo; escribió caligramas en la misma época que Guillaume Apollinaire y publicó en periódicos de Venezuela, Colombia y Estados Unidos, por mencionar algunos. Incluso fundó la Librería de los latinos en Nueva York, donde vendían libros en inglés y español.

Tablada en la Librería de los latinos, 1921.
Tablada combinó el arte del poema corto con otra de sus pasiones menos estudiada: la pintura. A pesar de no dedicarse profesionalmente a la pintura, escribió críticas sobre artistas como José Clemente Orozco y Diego Rivera, además de realizar algunas acuarelas con las que acompañó a sus poemas de Un día...   

En Un día..., se relata mediante la naturaleza lo que sucede en un día, desde la mañana hasta la noche. Los poemas sintéticos, como él mismo los llama, tienen forma de haikú: ése fue uno de los mayores méritos de Tablada, introducir el haikú a América Latina. Después de un viaje a Japón, José Juan encontró en el poema japonés el medio perfecto para él y el Modernismo:  un poema lleno de imágenes, breve y con la naturaleza como temática, otro de los amores del poeta. A pesar de que no respeta la métrica original, es admirable cómo adaptó la métrica al idioma español y conservó el resto de los elementos del haikú. Tablada demuestra su lucidez y creatividad en tan pocas palabras.


LA PALMA
En la siesta cálida
Ya ni sus abanicos
Mueve la palma...

Tablada falleció el 2 de agosto de 1945 en Nueva York y sus restos se encuentran en la Rotonda de las Personas Ilustres, en la Ciudad de México.



UN DÍA... (Poemas sintéticos) se encuentra disponible en http://terebess.hu/english/haiku/undia.html

Guadalupe Dueñas




Guadalupe Dueñas nació en Guadalajara, Jalisco, el 19 de octubre de 1910 y murió en la Ciudad de México, el 10 de enero de 2002. Fue una de las más destacadas cuentistas y ensayistas mexicanas del siglo XX. Estudió literatura en la UNAM y asistió a cursos literarios en la Belmont School de Los Ángeles, California. 
 
Durante su carrera como escritora realizó guiones de telenovelas y trabajó como censora cinematográfica. Sus primeros cuentos aparecen en la revista Ábside, en la que colaboró. También participó en otras revistas como México en la cultura de Novedades, Revista mexicana de cultura de El Nacional, Revista mexicana de literatura, Cuadernos de Bellas Artes, Revista de Bellas Artes, La palabra y el hombre, El Rehilete, entre otras. 
 
Guadalupe Dueñas ganó el Premio José María Vigil en 1959 por libro de cuentos Tiene la noche un árbol. Algunos de sus cuentos se han traducido al inglés, alemán, italiano y francés.

Su obra no es extensa y se recopila en tres libros de cuentos que fueron publicados en intervalos largos, Tiene la noche un árbol (1958), No moriré del todo (1976), y Antes del silencio (1991). Dueñas también tenía planeado la realización de una novela que titularía Máscara para un ídolo, pero el proyecto no fue terminado y la novela nunca salió a la luz.
 
Para hablar del estilo de Guadalupe Dueñas, debe destacarse que ella siempre mantuvo la escritura breve, los cuantos no abarcan páginas extensas y así logra sumir al lector dentro de la historia, con un estilo de fantasía mezclado con un humor un tanto peculiar, con el que logra resaltar las situaciones cotidianas y mostrarlas con una mayor crudeza.


El libro Tiene la noche un árbol, fue su primer libro publicado. De él obtuvo varias críticas de escritores como: Elena Garro, Agustín Yáñez y Emmanuel Carballo, que la colocaron como una de las mejores escritoras de su época.

El título del libro alude a un verso de José Gorostiza del poema “Muerte sin fin”, lo cual muestra un reflejo de lo que se muestra dentro del libro, para ella, el tema de la muerte es muy recurrente. 

Historia de Mariquita.
http://www.difusioncultural.uam.mx/casadeltiempo/37_iv_nov_2010/casa_del_tiempo_eIV_num37_44_45.pdf 

Fuentes:

Dueñas, Guadalupe. Guadalupe Dueñas ¡está de moda...! (2012). México: Conaculta.

Patricia, Rosas (2010). Guadalupe Dueñas en el centenario de su nacimiento. de Casa del Tiempo. 19/octubre/2015. Sitio web: http://www.literatura.bellasartes.gob.mx/acervos/index.php/catalogo-biobibliografico/490?showall=1

Xavier Villaurrutia






El poeta mexicano Xavier Villaurrutia, quien fuera amigo y cómplice del también poeta Salvador Novo, nació en la Ciudad de México en 1903. Estudio en el Colegio Francés y más tarde ingresó a la Preparatoria Nacional donde conoce a Novo y a Torres Bodet. Ingresó a Derecho pero abandona la carrera para dedicarse a las Letras. Fue integrante de uno de los grupos literarios más importantes del país: Los contemporáneos. Participó en la fundación de dos revistas literarias Ulises en 1927 y Contemporáneos en 1928.   

Junto a los integrantes del grupo fundó el Teatro Ulises, donde se estrenaban obras, algunas eran traducidas por el mismo grupo, y representadas por actores nuevos, algunos de ellos no eran profesionales. Realizó estudios de teatro en Bellas Artes y en 1935 fue becado por la fundación Rockefeller y estudió arte dramático en la Universidad de Yale de New ,Haven en Connecticut, Estados Unidos. Escribió varias obras de teatro y una ópera: La mulata de Córdoba con música de Moncayo. Esta obra se estrenó en 1948 en el teatro de Bellas Artes. 



Novela:

Dama de corazones (1928)

Teatro:

La mulata de Córdoba (1948)
Autos profanos (1943)
Invitación a la muerte (1943)
Tragedia de equivocaciones(1951) 


Poesía:
Reflejos (1926) 
Nocturnos (1933)
Nostalgia de la muerte (1938)
Cantos de primavera y otros poemas (1948)



domingo, 6 de diciembre de 2015

Un representante del Estridentismo: Manuel Maples Arce



Uno de los representantes de la vanguardia mexicana El Estridentismo, Manuel Maples Arce, pasó su infancia en el puerto de Tuxpan. Estudió el bachillerato en Veracruz y Xalapa y la carrera de abogado en la capital del país. Vivió y se comprometió con la Revolución. En el año de 1921 establece y delinea las características del Estridentismo, movimiento vanguardista que pugnaba por una renovación total de la literatura y del arte en general. Como eje y cabeza del movimiento, escribió sus primeros manifiestos rebeldes, subversivos y antiacademicistas. Durante la gubernatura del general Jara fungió como secretario de Gobierno y puso en marcha un ambicioso proyecto editorial con los demás estridentes. A la caída de Jara regresa a la capital y poco después ingresa al cuerpo diplomático, destacándose como embajador de México en diversos países de Europa, Asia y América. Su amplia obra abarca diversos géneros; el ensayo, la crítica literaria y de arte en general, la historia y las memorias. Publicó una Antología de la poesía mexicana moderna (1940); El paisaje en la literatura mexicana (1944);El arte mexicano moderno (1945); Peregrinación por el arte de México (1952); Incitaciones y valoraciones(1957); Ensayos japoneses (1959), y tres volúmenes de memorias.













Obras:



Manifiesto Nalgaísta



Lenguaje  y  juego erótico
En el Manifiesto nalgaísta, el lenguaje está impregnado de alusiones sexuales, vocablos como encoñado, nalgaísta, etc. Pero también de un sentido irreverente y nutriéndose del habla cotidiana, también de vocablos de otras variantes dialectales del español como chingamusa que pertenece al habla cotidiana de Yucatán. Además la construcción es más dinámica y la repetición de ciertas palabras como libi, libi, libi o cool, cool, cool, le imprimen musicalidad al poema.
Intertextos:
En el poema Efraín Huerta  utiliza varios intertextos de la literatura, siempre en un sentido de burla, ridiculizándolos dentro del poema. A continuación anexo una lista de las obras que utiliza Huerta y el verso donde lo identifiqué:
El Quijote de Cervantes de Saavedra: “baratarios y pancistas”. Haciendo alusión a Sancho Panza y la ínsula Barataria.
Calderón de la Barca, La vida es sueño: y los sueños, sueños son…
Alusión al refrán ni con el pétalo de una rosa: ni con el pétalo de un maguey
Canto popular A la víbora de la mar: víbora viborilla de la mar
Elogio a Fuensanta de Ramón López Velarde
Canción de otoño en invierno de Rubén Darío: Me duele el pensamiento coño/cuando pienso/y cuando quiero coger/ no cojo/ ¡y a veces cojo sin querer!
Piedra de sol de Octavio Paz, hace referencia a dos piedras de sol
Poema 20 de Pablo Neruda: para escribir en ella los versos más tristes esta noche
Nostalgia de José Santos Chocano: Estoy cansado de ser río/ resulta que me canso de ser río
Alusión al nombre del poemario Veinte poemas de amor y una canción desesperada: Veinte, veinte kilos de amor y una succión desesperada
Poema Tuércele el cuello al cisne de Enrique González Martínez: Tuérzanle el cuello al ángel de engañoso trasero.
Declaración de amor y declaración de odio
En Declaración de odio la ciudad está desnuda de ideales y se retrata tal cual es. No se ocultan los recónditos y oscuros burdeles, ni los asesinatos, ni los crímenes, ni la basura. Se recrimina a los jóvenes que se escudan en lo americano, en las película y el ice cream, de los que buscan en otros libros de otras lenguas, lo que deberían buscar en lo suyo. La ciudad es vista como una mujer ultrajada en mano de ruines habitante, vicioso y pervertido, que la usan y la destruyen a su antojo.
Mientras que en Declaración de amor, la voz poética rescata las particularidades de la ciudad, las calles recién lavadas, los edificios que parecen de cristal, las monedas perdidas, las ancianas, los hombres que parten a trabajar. La ciudad es amada por el yo poética y siente a  la ciudad  como una madre que le protege.
Es claro que Huerta es simpatizante del trabajo, del esfuerzo y del amor a la tierra. No está a favor de los poetas de ocho sonetos al día, sino al hombre que se entrega y que ama, que demuestra su fortaleza, él que imita y desprestigia la ciudad. Para Huerta el hombre que vale es el trabajador, la juventud debe ser activa y pensante, los vicios y las perversiones no tienen cabida en la ciudad, en el país. En ambos poemas se ejemplifica, se habla de una ciudad, pero en realidad es aplicable al país, se esperan ciudadanos responsables, respetables y de carácter. 
En conclusión Huerta dejaba entrever su formación socialista, siempre a favor del género humano capaz de enaltecer con trabajo y esfuerzo al país, estaba en desacuerdo con las injusticias, el hambre sobre todo. Los intelectuales deberían dejar sus caratas y sus ínfulas y demostrar su verdadera esencia. Sobre todo a Efraín Huerta le duele su patria, le duelen sobre todo la indolencia y a falta de iniciativa.



Diana Marisol Gutiérrez Medina

13 de octubre de 2015

Mariano Azuela



Mariano Azuela González, aunque ha quedado para nosotros como literato, fue médico. Nació en Lagos de Moreno, Jalisco en 1873. Cursó sus primeros estudios en instituciones docentes de Lagos; más tarde se trasladó a Guadalajara, donde siguió la carrera de médico cirujano en el instituto que por entonces sustituía a la universidad jalisciense. Terminó sus estudios de medicina en 1898, y en 1899 regresó a Lagos de Moreno, donde adquirió una botica y contrajo matrimonio con Carmen Rivera. En este lugar ejerció la medicina hasta 1911. Su carrera como escritor se había iniciado varios años antes, estimulado por la lectura de los novelistas franceses realistas traducidos al español. En 1896, siendo practicante en un hospital de Guadalajara, escribió para una revista de la ciudad de México algunos artículos que fueron bien recibidos. En 1903 obtuvo en los Juegos Florales de Lagos un diploma por su narración “De mi tierra”, y en 1907 publicó su primera novela, María Luisa, que se deriva de una de aquellas primeras publicaciones. En 1908 apareció Los fracasados, donde se observan sus preocupaciones sociales. Mala yerba (1909) es su primera obra importante; en ella pinta la corrupción de hacendados y autoridades. Esta última se continuaría en otra novela, Esa sangre, publicada póstumamente en 1956.

Su afiliación maderista lo llevó a ser nombrado jefe político de Lagos, cargo al que renunció cuando todavía era presidente provisional León de la Barra. Desilusionado de la nueva política, publicó Andrés Pérez, maderista(1911).
A la muerte de Madero y perseguido por sus enemigos huertistas, Azuela se incorporó a las fuerzas villistas de Julián Medina. De sus experiencias militares y de lo que contempló en el campo de batalla surgirá el tema para Los de abajo (1915), la novela que lo haría famoso, publicada primero como folletín en Texas: "…novela de ese primer momento de la Revolución Mexicana en que principia la lucha con una cólera ciega" —según Castro Leal—, inaugura un estilo nuevo acorde con la lucha armada en la que destacan los cuadros rápidos, violentos, realistas; en ella predominan el caos, la cólera y el afán de venganza.

Novelista por vocación, Mariano Azuela también escribió cuentos y relatos, cultivó el ensayo y adaptó para el teatro algunas de sus novelas. A través de éstas, Azuela nos da su visión de la sociedad mexicana durante la primera mitad del siglo XX. Partió del realismo describiendo el ambiente lugareño y denunciando injusticias y se situó, temporalmente, en cuanto a su técnica, entre los escritores de vanguardia, especialmente con La Luciérnaga (1932).

En 1924, al serle reconocido el mérito de Los de abajo a consecuencia de una disputa literaria, fundó con ella el ciclo de “La novela de la Revolución”, que tanta repercusión e importancia tendría en nuestras letras, y de entre las numerosas novelas de los cultivadores de esta corriente sigue siendo ésta la novela de la Revolución por excelencia, además de haber adquirido, por derecho propio, el título de clásico de la literatura mexicana. Los de abajo ha sido traducida a muchos idiomas, y tiene, en español, más de un millón de ejemplares vendidos. Novelista fecundo, al final de su vida publicó varias novelas realistas:Regina Landa (1941), Nueva burguesía (1944), La marchanta (1944) y La mujer domada (1946), entre otras.



 Audiolibro, Los de abajo:




Adaptación de la novela:


Obras: 


Rafael F. Muñoz

Escritor, novelista y periodista. Rafael Felipe Muñoz Barrios nació en la capital del estado de Chihuahua en 1899. Murió en la Ciudad de México, el 2 de julio de 1972. Su novela Vámonos con Pancho Villa (1931) fue la base argumental de la película homónima, adaptada por Xavier Villaurrutia y dirigida por Fernando de Fuentes en 1935. Esta película es considerada como la primera superproducción del cine mexicano, en la que, además, el escritor participó como actor en el papel de Martín Espinoza, uno de Los leones de San Pablo, incondicionales de Villa y protagonistas del relato: “Próximamente !Vámonos con Pancho Villa! ¡El gran espectáculo de la REVOLUCIÓN MEXICANA! ¡20,000 personas en escena!…” (Publicidad de Cinematográfica Latino Americana, S.A. [CLASA, fundada a partir de ésta película, y que para su realización invirtió 1 millón de pesos, suma importante para ese tiempo]). (El Universal Ilustrado, No. 978, Año XIX, México, 6 de febrero de 1936. P. 28)
“Hijo de un prominente abogado chihuahuense, que fuera presidente del Tribunal estatal, pasó su infancia en la hacienda El Pabellón, cercana a los Estados Unidos, donde contó con una amplia biblioteca. Realizó sus estudios en el Instituto Científico y Literario de su estado; más tarde se trasladó a la Ciudad de México para estudiar en la Escuela Nacional Preparatoria, pero a raíz de la usurpación huertista, se vio obligado a regresar a Chihuahua, [donde, a los dieciséis años de edad conoció al Centauro del norte]. Se inició como periodista en febrero de 1914 con una crónica sobre la Decena Trágica, publicada en el diario Vida Nueva, del que también fue redactor y traductor (…)” (OCAMPO, Aurora M. Diccionario de escritores mexicanos. México, UNAM-Instituto de Investigaciones Filológicas, Tomo V, 2000. P. 519).
Simpatizó con Obregón y durante el gobierno de Carranza se autoexilió en California, Estados Unidos. A su regreso a México en 1920, colaboró en los diarios: El HeraldoEl UniversalEl Universal Gráfico; de este último llegó a ser jefe de redacción. En 1930 fue director de El Nacional.
Considerado por la crítica literaria, como uno de los grandes escritores de la Revolución Mexicana, fue descrito por el escritor Mauricio Magdaleno de la siguiente manera: “Mocetón fuerte que se gastó buena porción de la juventud en la vecindad de la bola, y que por lo mismo no necesita inventar proezas para henchir páginas insincereras [sic] (…) Entre ambos –Azuela y [Martín Luis] Guzmán— corre a galope la vena de Muñoz (…)” (El mundo de Rafael Muñoz. Por Mauricio Magdaleno. El Nacional, No. 1914, 1a. Sección, Año VI, Tomo XIV. 20 de agosto 1934. P. 3)
De sus experiencias personales durante la Revolución nacieron Memorias de Pancho Villa (1935) y las novelas¡Vámonos con Pancho Villa! (1931), Se llevaron el cañón para Bachimba (1941), Si me han de matar mañana…(Botas, 1934); además de otros relatos, como: El feroz cabecilla (cuentos de la revolución en el norte. Botas, 1936). Escribió también un ensayo dedicado al presidente más polémico del siglo XIX: Santa Anna el dictador resplandeciente (Botas, 1938).
Dentro de la filmografía del cine mexicano existe una película titulada Si me han de matar mañana (Dir. Miguel Zacarías, 1946), con guión del director, música y canciones de Manuel Esperón y letras de Ernesto Cortázar. Sin embargo Rafael F. Muñoz no tiene consignado ningún crédito.
Rafael F. Muñoz se desempeñó además como jefe de prensa: “en sus gestiones (…) ha logrado un concepto nuevo en nuestro ambiente, dentro de las usuales actividades que se habían venido acostumbrando, cambiando el concepto de publicidad política por el de información y promoción de apoyo a las campañas emprendidas por la secretaría en la cual colabora. (…) (Rafael F. Muñoz. Por Ignacio Vado. Revista de revistas, No. 2718, 25 de octubre, 1959, p. 18). Colaboró con Jaime Torres Bodet como su jefe de prensa en la Secretaría de Educación Pública (1943-1946) y en la de Relaciones Exteriores (1946-1951) “…regresó, en 1958, a colaborar con Torres Bodet en la Dirección General de Divulgación Cultural y Prensa, de la Secretaría de Educación Pública (…) Elegido como miembro de la Academia Mexicana de la Lengua, en octubre de 1970, la muerte le impidió leer su discurso de ingreso sobre el derecho a la información y la responsabilidad de la prensa ante sus lectores”. (OCAMPO, Aurora. Ob. Cit., p. 520).
Fuentes: http://escritores.cinemexicano.unam.mx/biografias/M/MUNOZ_rafael/biografia.html